lunes, 1 de marzo de 2010

Susceptible. No, sí, ¿qué no? ¿Me lo van a negar? Todo me enoja, me molesta. Me siento... ¿Desvalorizada? No... ¿Subestimada? No lo sé. Mal, mal. Necesito alguien que me aclare un poco, que planche mis pensamientos, que no diga palabra, que ni siquiera me mire. Que me emparche y me respire, que me ayude, o que me mire tal vez con esa dulzura, sentir una dulzura punzante en el cuello, sabiendo que me mira así pero sin corroborarlo, no, no voy a cortar esa dulzura con la mirada. O tal vez sí, y perderme en eso. O cerrar los ojos y sentir un cuerpo junto al mío. Una paz, una paz alrededor que quiero volver a sentir, como la que sentí el sábado. Sí, esa paz, ese pensamiento de "no pasa nada" y que el tiempo se detuvo. Pero no estoy más así... Estoy... Susceptible.

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