Ahg. La verdad es que a veces me pudre entenderme. No puede ser que tenga un justificación perfecta para cada acción estúpida que haga. Y encima poder contradecirme, pensar cosas opuestas, sin tener ningún problema. Y encima... ENCIMA no ser caradura. Estar de acuerdo con TODO lo que pienso. Poder ser esa altruista indiferente que no le importa nada, y llorar un sábado a la noche porque se ve venir los problemas con su novio. Siempre saber qué decir, pensarlo en menos de un décimo de segundo, y quedar perfectamente parada. No puede ser que mi moral, mis principios y mi pasado permitan bloquear cada acción, cada cosa que me moleste recibir. Y encima, NO QUIERO ROMPER MIS REGLAS. Amo mis reglas, debería escribirlas y pegarlas en la puerta de mi pieza. Me descubro a mi misma con un volcán estallando por dentro, y diciendo por fuera algo completamente en contra de eso. Me veo a mi misma diciendo algo, y luego, al contárselo a alguien decir "Sí, ya sé que soy una reverenda pelotuda, pero es con un fin genial." No olvido cuando me hace mal, suele hervirme la sangre. No provoco ningún mal físico a menos que sea en joda o jugando, mis ataques son pasivos, mentales y psíquicos.
Odio tener que mantenerme callada pero una vez más es gracias a mis principios. Odio leer cosas que me hierven el cerebro, y que mi cara no demuestre nada. A parte, ¿para qué? No puedo hacer más que eso. Pero, ¿qué es lo peor?. Soy una egocéntrica de mierda, y aunque a veces quiera hacer un cambio radical y dejarme llevar un toquecito más por lo instantáneo, NO VOY A HACERLO. Soy la mejor. Soy mi ideal. Yo me moldeé así, por algo fue, y sigo entendiéndome, y sigo perfeccionando. Sigo así. Voy a hacerlo. Voy a seguir así. Soy lo que siempre quise de mi. (El problema es, si conozco a alguien como yo, voy a los dos extremos: La/o odio o la/o amo. En ambos casos, AMBOS, sería mi modelo a seguir. Soy mi modelo a seguir.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario