miércoles, 28 de septiembre de 2011

Esto llegó a todo límite de entendimiento humano.

I mean... ¿QUÉ ONDA? Probablemente muchos lo entiendan pero yo estoy total y completamente frita en esto.

Procedo a contarte. No voy a situarte bien en el lugar y momento. No creo que sea relevante esa información. Lo importante es que de repente me encontré de la mano con Nati, quieta mirando a algún punto inexistente, respirando con dificultad y llorando.

Séh. Llorando. De esa manera novelezca que lloro yo. Sí, así. Quieta. Mientras las lágrimas se juntan en mis ojos y ante el mínimo parpadeo salen y caen por mi cara, caen tantas que se atreven a juntarse en mi pera y suicidarse a mi brazo, mi pecho, el suelo, etc. Así, lágrima tras lágrima. No sé en qué pensaba. No soy de "razonar". Soy de Imaginar. Pero no tomemos ese "imaginar" como "crear imágenes y situaciones", tomémoslo, esta vez, como un "REcrear imágenes y situaciones".

Estoy tan mal del balero.

ENCIMA me recontra re mil juré no volver a llorar por esa canción, luego de haber puesto mi corazón al híper desnudo, listo para ser apuñalado sin piedad (Cosa que HICISTE.), luego de haber recibido la mayor indiferencia, sí, después de todo eso me juré no volver a llorar por esa MALDITA Y PUTA CANCIÓN.

Pero no. Ahí estaba yo, apretando FUERTE la mano de Nati, sí, ahí, al lado de ella, llorando, LLORANDO.

Y no me bastó. NO, NUNCA ME BASTA, NUNCA. No tengo límite, no lo tengo, no, NO NO LO TENGO.

Me subí al bondi, saqué el iPod, Y LA PUSE.

SÍ, PUSE ESA PUTA CANCIÓN.

Y no lloré porque estaba en el colectivo y la duda de por qué mierda llorar azotaba mi cabeza.

Pero, total, estoy hasta las manos.

Estoy hasta las manos.

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