miércoles, 2 de noviembre de 2011

Bueno, ya no hay vuelta atrás.

Nunca hay vuelta atrás.

Pero por más de que llore y patalee, la secundaria acaba de quedar en el pasado. Soy menor de edad y ya terminé. Me pasaron 6 años por delante, muchos amigos, amigos de verdad, amigos por un momento, amores. Los recuerdos acaban de quedar encerrados en el colegio del que me echaron hoy. Los profes, el conocer cada rincón, ser los más grandes.

Obvio, no veía el momento de terminar. Las últimas semanas fueron hincha huevos, si no hubiera sido por 3ro 1ra no hubiera podido soportar.

Siempre se dice que las cosas se caracterizan por sus últimos momentos y no por su todo. (Ejemplo, el último mes del año fue una mierda entonces el año fue una mierda, si fue un año de mierda y los últimos 15 días fueron lo mejor, fue un año genial)
Yo no soy así.
Amé el Poli, AMO el Poli.
Bah. El Poli de ahora se va volviendo una cárcel. Siempre lo fue pero ahora... No sé, no puedo describirlo.

Pero fue mi colegio, mi rutina, mi realidad.

¿Quién me quita lo bailado?

El año fue genial. Dejando todos los mambos que tuvo mi vida personal, no me importan. No deberían importarme. Quedaron en el pasado. Terminé la secundaria. Ahora me toca empezar de nuevo en otro lado. El Poli es uno de los mejores recuerdos que voy a tener.

Y eso que aún falta la graduación.

Esperemos, ese día voy a hacer una mejor entrada.
Un mes y 17 días. En eso voy a hacer la entrada.

Poli ya te extraño.

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