Llorá por la incertidumbre que no te deja en paz. Llorá por la resignación, llorá por él, por vos, por Marlon, por Celina. Llorá. LLORÁ POR EL AMOR DE DIOS. Llorá por el número 63, llorá por la L que tenés en el hombro izquierdo, por haberte hecho todo esto, por lo que te hiciste, por lo que te hacés, por no llorar. ¡Llorá! Llorá por las veces que te encontraste deprimida, sola, en tu pieza, por la inspiración que te viene, por las ganas de descargarte. Llorá hasta gritar, llorá hasta que sientas que estás completamente vacía. Llorá por las cosas que les hiciste a los demás. LLorá por los episodios de tu vida, por tu casi anorexia. ¡Llorá por favor!
Llorá por la dependencia, por el colegio, por el miedo, por la paranoia, por los celos, por sus ojos, por su boca, por sus besos, por sus abrazos, por sus palabras. Llorá por tu brazo izquierdo, por tus tobillos, por tu hombro derecho, por la yema de tus dedos, por tu antebrazo, por tus labios, por tu legua, por tu cuerpo, por tu alma, por tu ser, por tu corazón, por lo maltratado que lo tenés, por lo que le hacés, por lo que le vas a hacer. Llorá por lo prohibido, por lo que escribiste anoche, por el poema feo que le escribiste a Marlon. Llorá por la ignorancia, llorá por los rumores, llorá por las jaulas de tu mente, llorá por tus malditos sueños, llorá por la gente que cambia, por la que no cambia, por tus ojos, llorá por las veces que soñaste llorar sangre.
¿POR QUÉ NO LLORAS? Tenés demasiadas razones para hacerlo.
Ah, ya comprendo.
Pues que él te de la razón para llorar. Pero de felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario