martes, 22 de junio de 2010

Todo tiene su límite. Desde el cariño hasta el tiempo. Uno se va dando cuenta a medida que esto pasa. ¿Se dan cuenta? No todo es para siempre. Y a veces el tiempo pasado fue el mejor. No hay nada como los primeros días, no hay nada como esa sensación de frescura que brincan los primeros días. Tampoco podemos renovar los días de rutina. Un beso, un abrazo, una palabra. Se pierde, todo se pierde, todo tiene su límite. Is Innocence the difference between a boy and a men?. No sólo son factores externos. La gente se cansa. La rutina aburre, se extrañan tiempos pasados, estaciones pasadas, porque uno piensa que esa sensación va a volver, que ese frescor va a tocar nuestra puerta, nuestra ropa, y nuestros ojos. ¿Y las miradas soñadoras? ¿Y las ganas guardadas? ¿Y los límites? Esa barrera que no debíamos cruzar... Esas tardes de música y mirarnos a los ojos, horas y horas de eso. I'm tired of talking on my phone. Se perdió todo eso y sólo queda en mi memoria, en los relatos, en los sueños, en las ganas. Eso no existe más y duele pensar que nunca va a volver. Duele creer que una vez hecho un paso no se puede volver atrás. Una vez conocido el sabor de algo, una vez cruzada la barrera, ¿no se puede volver a contemplar con el mismo deseo que antes? ¿Soy acaso el único ser humano que extraña eso y sabe que puede volver a engañarse a sí mismo para volver a sentirlo? ¿Soy acaso la única que desea volver a pasar por todo eso? El tiempo pasa, los deseos vuelven, los ojos piden, pero nadie entiende. So what's the matter with you? Sing me something new! Tal vez quede quedarme feliz porque pasó. Sin embargo no entiendo la imposibilidad de que vuelva a pasar. No quiero seguir avanzando sin antes retroceder, sin antes volver a transitar ese camino que alguna vez no debimos recorrer, volver a explorarnos las facciones, la adrenalina de no saber cuándo van a terminar las cosas, de no saber nada. Esa adrenalina. Me estoy cansando de esta realidad tan vacía... Extraño mirarte de lejos, de hacernos los tontos, parecemos tan viejos. Quiero mi pasado, quiero mi invierno lleno de incertidumbre, necesito volver el tiempo atrás. Necesito volver a sentirme explorada, no tener que sacarme la ropa, tener una luz prendida, necesito volver a saber que el amor no siempre se tiene mezclar con la pasión. Necesito silencio. Necesito nuestras bocas cerradas. Necesito volver a la época donde nos entendíamos con sólo mirarnos. Estoy harta de miradas pícaras. Harta, definitivamente harta. Cree en mis ojos de alguna vez, cuando nos mirábamos. No me gusta la rutina, nunca me gustó la rutina. Y en esa época no existía la rutina. En ese momento estaba rodeada de no deber, no deber. Ahora me aburro. En ese momento todo era tan divertido, tan sufrido, tanta melancolía, tanta discusión conmigo misma. Ahora... Lo necesito de vuelta. Quiero sentirlo de vuelta. Quiero sentirme amada sin abrazos, sin besos. Necesito esos ojos donde sumergirme, el destello rojo de una pieza de ladrillos, la quietud de 4 horas. He notado mi sonrisa algo gastada...

No voy a emitir comentario sobre esta entrada, pero sé que te vas a sentir tonto. Y bueno, recién hoy yo caí de todo esto. No hay nada más que decir.  No hay nada más que vaya a decir.

(Por cierto, me desespera el silbidito de esa canción de las pasti... ¿cuál era? AH, Loco por volverla a ver. Me desesperan los silbidos. Tuve muy malas experiencias. Me aturden, son molestos y cuesta afinarlos. Ya no soporto esas partes de la canción. Igual que con Patience de los Guns. DIOS, ¿NO PUEDEN CANTAR NORMALMENTE?)

(Sinceridad al palo.)

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