al ver canas en mis sienes.
Le respondí: "Sólo cuento que he vivido un momento
pensando justa y razonablemente."
"¿Cómo es eso?", me dijo. "Acláramelo.
Me has contado la más extraña de las nuevas."
Yo le dije: "Al que posee mi corazón
le di, un día, un beso, por sorpresa.
Por muchos años que viva, no pensaré
que he vivido, en realidad, más que aquel instante."
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