miércoles, 26 de noviembre de 2008

Su sonrisa

Cuando le pido tenga piedad de mí, se contenta con sonreír, los ojos bajos.

¡Qué se puede esperar de un amor tan temible!

Comoce él demasiado bien el poder de esa sonrisa.
¡¿Cómo podría yo, entonces, esconderle este querer?!

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