martes, 24 de marzo de 2009

Son cosas que no me animo a hacerte entender
las que hoy me hacen comprender
qué es lo que me pasa dentro
las malas ondas y las malas reacciones
Son todas tu culpa

Aprendí muchas cosas de las que hoy me arrepiento
porque puedo distinguir de lo que es mío y lo nuestro
pero lo tuyo se lo ha apoderado de lo poco mío que queda,
y ya no sé si soy yo o soy sólo tu murmullo.

Tengamos en cuenta que no te extraño
extraño lo que yo era, cuando al principio te amaba.
Cuando no tenía tus costumbres o tus formas de pensar.
Cuando yo era yo y estabas fuera mío.

Y ahora lo que me queda es una chica confundida
que no sabe quién es ella y por qué la antipatía.
Que ya no es ella sino tu novia.
Y encima ya no te quiero como ella solía.

Pero de novia tengo el alma, nisiquiera el corazón.
Buscamos construirme, junto a él y la razón
con recuerdos borrosos y algunas fotos
una vez más, como era yo.

Y hablándote comprendo que no me has notado,
que soy sólo una chica con problemas de locura.
Pero no sabes que aún me encadena.
Tu forma de pensar y mi condena.

Que hablo y te escucho, que pienso y me piensas.
Que soy solamente una sobra de tus penas.
Que me contagié de tus enojos
de tus palabras y tus embrujos.

Con la sutil diferencia de que creo no amarte.
Sólamente quiero superarte.
De estar conforme con mi misma,
y dejar la fantasía.

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